Ubicada en Lanco, recibió la primera certificación de servicio ecosistémico cultural otorgada a una empresa en Chile y la segunda a nivel mundial.
La producción de madera está en el centro de la actividad forestal y responde a una demanda global cada vez mayor por materiales renovables. Pero el negocio forestal se sostiene sobre algo más amplio que la madera: la gestión de un patrimonio territorial en el largo plazo.
En un mismo predio pueden convivir plantaciones, áreas de alto valor ambiental, cursos de agua, biodiversidad, investigación, educación, deporte, recreación y valores sociales y culturales. Reconocer esos usos e intereses, ordenarlos y hacerlos compatibles no es una tarea paralela al negocio; es parte de su sostenibilidad, porque permite resguardar el territorio, fortalecer la relación con las comunidades y proyectar la actividad productiva en el tiempo.
Desde esa lógica, la Cascada Hueima, ubicada en Lanco, se transformó en un nuevo hito para el sector forestal chileno. Recientemente,Forest Stewardship Council FSC®le otorgó a la empresa ARAUCO (Licence Code: FSC-C108276), la certificación de este espacio como un servicio ecosistémico cultural.
Reconocimiento a la gestión
Es la primera certificación de este tipo otorgada a una empresa en Chile y la segunda a nivel mundial. El reconocimiento destaca una forma de gestión que protege el significado espiritual que la Cascada tiene para la Comunidad Indígena de Hueima y asegurar que su uso futuro respete ese valor.
A través de sus herramientas de verificación de servicios ecosistémicos, los sistemas de certificación forestal como FSC® permiten reconocer valores que antes podían quedar invisibles en la gestión tradicional del bosque.
La Cascada Hueima no es solo un lugar con significado cultural, sino que su valor radica además en la forma en que ese valor se identifica, se resguarda y se proyecta en el tiempo mediante compromisos concretos, una gobernanza compartida y verificación independiente.
Compromiso compartido
Para la comunidad mapuche, esta cascada es un espacio asociado al bosque, al agua y a la transmisión de saberes ancestrales. Esa dimensión cultural fue el eje de una mesa de trabajo entre ARAUCO, la comunidad y el municipio. “Participar desde el inicio significó poder expresar la visión y conocimiento ancestral sobre el territorio”, sostuvo José Luis Fernández, presidente de la comunidad. Según agregó, eso permitió asegurar que la protección de la cascada considerara también su importancia cultural, histórica y espiritual.
El proceso permitió construir confianza entre actores distintos, un valor central cuando se habla de sostenibilidad territorial. “Aquí ocurrió un círculo virtuoso, donde la comunidad organizada, el Estado y la empresa privada desarrollan un proyecto en conjunto”, señaló Eladio Méndez, presidente del Comité APR de Hueima. Agregó que las dudas iniciales se fueron superando a medida que avanzaron las mesas de trabajo.
Certificación forestal
Forest Stewardship Council® es una organización que promueve el manejo responsable de los bosques considerando criterios ambientales, sociales y económicos. Además de su certificación base, vinculada a lo productivo, FSC® verifica servicios ecosistémicos: beneficios que los ecosistemas entregan a la sociedad y que pueden asociarse al agua, la biodiversidad, el suelo, el carbono, la recreación o los valores culturales, entre otros.
“En Chile, empresas certificadas FSC® como ARAUCO están implementando impactos verificados para mantener y mejorar servicios ecosistémicos en su patrimonio forestal. Hoy destacamos un nuevo servicio ecosistémico: prácticas y valores culturales”, explicó Regina Masay, directora ejecutiva de FSC Chile.
Para ARAUCO, Hueima suma una dimensión distinta a sus experiencias previas en servicios ecosistémicos. En este caso, el foco está puesto en reconocer y gestionar el valor cultural de un territorio.
“En Hueima no solo estamos hablando de conservación ambiental, sino también de memoria, identidad y transmisión de saberes. Es un reconocimiento al vínculo que la Comunidad Indígena ha mantenido con este lugar y al trabajo colaborativo que hemos desarrollado para protegerlo y proyectarlo en el tiempo”, afirmó César Ancalaf, jefe de Relacionamiento Intercultural de ARAUCO.
Conocer para conservar
El área certificada considera 1,9 hectáreas asociadas a la cascada y su entorno. Como parte del proceso, se habilitaron senderos, miradores, paneles informativos y señalética de especies en mapudungun. También se definieron zonas sensibles, normas de uso y medidas para evitar que la visitación afecte el carácter espiritual del sitio. “La lógica es ordenar el acceso a la cascada para que pueda ser conocida sin arriesgar aquello que la hace significativa”, enfatizó Ancalaf.
Desde el municipio, el alcalde de Lanco, Juan Rocha, destacó que la certificación representa una oportunidad para la comuna y para la región. “Estamos siendo reconocidos a nivel mundial en materia de servicios ecosistémicos, y eso trae consigo cultura, medioambiente y turismo”, señaló.
Los territorios forestales colindan con comunidades, contienen ecosistemas, cursos de agua, zonas de valor cultural y espacios que las personas usan o valoran. Gestionar de buena manera esa capa social genera confianza, legitimidad y corresponsabilidad en la conservación de estos valores.






