Directora de Enfermería de la Universidad Andrés Bello advierte que la postergación en la inmunización podría aumentar los casos graves y la presión sobre el sistema de salud durante el invierno.
El aumento de atenciones de urgencia por enfermedades respiratorias y virales en Chile encendió las alertas del sistema sanitario, en un contexto marcado por la alta circulación de virus como el virus sincicial respiratorio y la influenza, y a pesar de eso aún existe un bajo porcentaje de inmunización, ya que esta llega solo al16% a nivel nacional, muy por debajo de lo esperado para esta época del año
La directora de la carrera de Enfermería del campus Casona de la Universidad Andrés Bello, Marcela Díaz, explica que una de las formas más efectivas para cuidarse del virus más fuerte, es ser responsable con el proceso de inmunización.
“Una de las principales razones de este rezago es que la población tiende a postergar el proceso de inmunización hasta que aumentan los contagios o se intensifica la percepción de riesgo. Muchas personas esperan a que comience el peak de enfermedades respiratorias para vacunarse, sin considerar que la inmunidad tarda aproximadamente 15 días en desarrollarse”, explica la docente.
Consecuencias
Marcela Díaz explica que esta conducta genera un desfase crítico, ya que la circulación viral comienza a aumentar significativamente durante abril. Por ello, el Ministerio de Salud de Chile adelantó la campaña de vacunación, buscando que los grupos de riesgo como niños pequeños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas logren inmunizarse oportunamente y reducir así el riesgo de cuadros graves.
“Si no se logra aumentar rápidamente la cobertura de vacunación, el país podría enfrentar un escenario complejo durante el invierno. El incremento de virus respiratorios, sumado a la baja inmunidad en la población, puede generar brotes más severos, aumento de hospitalizaciones e incluso muertes asociadas, como ocurrió en temporadas anteriores con la influenza”, indicó.
El efecto inmunidad de rebaño
Asimismo, destacó que la vacunación no solo protege a nivel individual, sino también colectivo. “Cuando una mayor proporción de la población está vacunada, disminuye la circulación de los virus, lo que contribuye a proteger a quienes aún no se han inmunizado”, explicó, haciendo referencia al concepto de inmunidad de rebaño.
La académica advierte sobre los riesgos de mantener bajas coberturas en vacunas como COVID-19, neumococo y coqueluche. “La disminución en la inmunización puede facilitar la reaparición de enfermedades prevenibles y generar nuevas crisis sanitarias. La vacunación sigue siendo una de las herramientas más efectivas para proteger la salud pública”, concluyó.
