Alcaldes del sur advierten que amenazas de muerte socavan el Estado de derecho y piden  mayor protección para jefes comunales 

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Los alcaldes de Mulchén, José Miguel Muñoz; de Puerto Montt, Rodrigo Wainraihgt; y de Quilaco, Pablo Urrutia, hicieron un llamado a la acción en respuesta a las crecientes amenazas de muerte que enfrentan jefes comunales en un contexto de creciente violencia e inseguridad. Según recientes informes, cerca del 70% de los alcaldes en la Región Metropolitana han sido víctimas de algún tipo de amedrentamiento, situación que preocupa profundamente a los líderes comunales.

El alcalde de Puerto Montt, Rodrigo Wainraihgt, expresó su indignación ante la presencia del crimen organizado en el país, señalando que las amenazas recibidas en el ejercicio de sus funciones son una clara señal de la falta de control que estas bandas tienen en el país. “Es lamentable que el crimen organizado se haya instalado en nuestro país con prácticas que antes solo veíamos en la televisión y en las series. Incluso nosotros en Puerto Montt fuimos víctimas de estas prácticas, cuando iniciamos la aplicación de la ordenanza que prohíbe el comercio ambulante en el centro de la ciudad. A raíz de esta ordenanza, fui objeto de amenazas de muerte”, afirmó Wainraihgt. 

Wainraihgt continuó subrayando la urgencia de tomar medidas efectivas: «La única manera de enfrentar al crimen organizado es que el Estado esté más organizado que los delincuentes. La impunidad existente en el sistema judicial permite que estos delitos sigan repitiéndose, y es imperativo que los tribunales de justicia puedan aplicar penas efectivas a los responsables».

Por su parte, el alcalde Pablo Urrutia de Quilaco, aunque su comuna enfrenta niveles de criminalidad menores en comparación con áreas urbanas, expuso la alarmante realidad que representan las cifras nacionales: “Ningún territorio está completamente ajeno a esta realidad y el Estado debe mantenerse alerta frente a estas nuevas formas de intimidación. Es fundamental fortalecer la inteligencia y anticiparse a estos fenómenos dedicando más recursos y fuerzas especializadas para atacar el problema de raíz”.

José Miguel Muñoz, alcalde de Mulchén, enfatizó que el crimen organizado actúa no solo en la oscuridad, sino que ha comenzado a infiltrarse en las comunidades locales. “La sofisticación del modus operandi de las bandas criminales ha llevado a un aumento en las intimidaciones contra los jefes comunales, que nos encontramos expuestos a riesgos constantes. Las amenazas no solo buscan coaccionar decisiones específicas, sino que también establecen un poder de estas bandas criminales en determinadas zonas”, afirmó Muñoz.

Los tres jefes comunales coincidieron en que es esencial reforzar los mecanismos de protección para aquellos que luchan por el bienestar de sus comunidades.


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