- Ocho familias recibieron sus casas como parte del proyecto “Comunidades Cañete”, que considera un total de 31 soluciones habitacionales distribuidas en distintos sectores rurales de la comuna y una inversión aproximada de $2.700 millones.
- Las viviendas tienen superficies que van desde los 57 hasta los 100 metros cuadrados e incorporan soluciones adaptadas a las condiciones de cada terreno y a las necesidades de las familias.
Después de un proceso que para sus familias se extendió por cerca de una década, ocho hogares de sectores rurales de Cañete recibieron las llaves de sus nuevas viviendas, construidas a través del Programa de Habitabilidad Rural del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.
Las casas forman parte del proyecto “Comunidades Cañete”, iniciativa integrada por 31 familias provenientes mayoritariamente de sectores rurales como Pangueco, Cayucupil, Tres Sauces, Paillaco, Lencanboldo, Santa Ángela, Peleco, Paicaví Chico, Huentelolén, Collico, Huape y Antiquina. El proyecto contempla una inversión de 66.780 UF, equivalente a cerca de $2.700 millones, y actualmente alcanza un 99,7% de avance.
El seremi de Vivienda y Urbanismo del Biobío, Anselmo Villagra, destacó que la entrega permite dar una respuesta concreta a familias que han debido esperar durante años y que viven en territorios donde desarrollar soluciones habitacionales presenta desafíos distintos a los de las zonas urbanas.
“Cuando hablamos de llegar con vivienda a los sectores rurales, hablamos también de hacernos cargo de las distancias, de las condiciones del terreno, del acceso a servicios y de la realidad particular de cada familia. Por eso esta entrega es tan significativa, porque después de años de espera, hoy ocho familias pueden abrir la puerta de una vivienda definitiva, construida pensando en sus necesidades y en el territorio donde han decidido desarrollar su vida. Nuestro compromiso es seguir avanzando hasta completar este proyecto y llegar con soluciones concretas también a los lugares más apartados de nuestra región”, señaló Villagra.
Viviendas adaptadas a la realidad rural
Una de las particularidades de “Comunidades Cañete” es que las viviendas se encuentran emplazadas en distintos puntos rurales de la comuna y fueron desarrolladas bajo la modalidad Construcción en Sitio Residente del Programa de Habitabilidad Rural DS10, que permite construir directamente en el terreno donde reside o se radicará cada familia.
El proyecto considera 10 modelos de viviendas, con superficies que fluctúan entre 57,24 y 100,68 metros cuadrados, con dos o tres dormitorios según cada caso, cocina, estar-comedor y recintos complementarios como leñera-lavadero o corredor chiflonera. También incorpora obras asociadas al mejoramiento de terrenos, soluciones sanitarias, abastecimiento de agua y energía eléctrica, además de adecuaciones de accesibilidad para personas con discapacidad.
La presidenta del comité Comunidades Cañete, Soledad Catrileo, valoró especialmente el cierre de una etapa marcada por una extensa espera.
“Estamos felices porque se está cerrando un ciclo y seguimos avanzando. Fue una espera muy larga, de nueve años, y recién ahora podemos ver concretado este logro con la entrega de las viviendas. La calidad de las casas es excelente y sentimos que finalmente valió la pena esperar tantos años”, sostuvo la dirigenta.
El alcalde de Cañete, Jorge Radonich, destacó las características de las nuevas viviendas y el trabajo sostenido durante el desarrollo de la iniciativa.
“Quedo fascinado porque hemos visto una calidad de vivienda absolutamente distinta a la que uno conoce normalmente. Son casas completamente equipadas, con baños espaciosos y cocinas muy bien planificadas. Son viviendas que entregan dignidad a estas familias. Aquí ha habido gestión, trabajo y, sobre todo, constancia para no abandonar a los dirigentes y seguir avanzando hasta lograr lo que hoy están recibiendo”, afirmó el jefe comunal.
“Todos estábamos esperando este día”
Uno de los hogares visitados durante la jornada fue el de Dionicio Pilquiman, quien recibió su vivienda junto a su esposa y sus dos hijos. Su familia forma parte de las ocho que ya cuentan con sus casas completamente terminadas dentro del proyecto.
“Estamos felices y contentos. Fue un proceso largo, casi diez años, pero valió la espera. Somos cuatro en nuestra familia y todos estábamos esperando este día, poder estar en una casa donde realmente uno se sienta cómodo y contento. Creo que todos anhelamos tener una vivienda en buenas condiciones”, expresó.
El proyecto presenta además una importante presencia de mujeres y familias pertenecientes a pueblos originarios, el 64,5% de sus integrantes son mujeres y el 77% pertenece al pueblo mapuche, mientras que un 32% corresponde a personas mayores.
