La incertidumbre respecto al futuro de los corredores de transporte público proyectados para las rutas 150 y 160 mantiene en alerta a autoridades comunales, dirigentes sociales y representantes del comercio de distintas comunas de la Región del Biobío.
La discusión se centra actualmente en cómo y cuándo se ejecutarán estas obras, considerando las alternativas de desarrollarlas mediante el sistema de concesiones o a través de la Dirección de Vialidad. Mientras continúa el debate, las comunidades advierten que los problemas de congestión y conectividad siguen afectando diariamente a miles de personas.
Uno de los alcaldes que ha expresado con mayor fuerza su preocupación es Jaime Vásquez, alcalde de Lota, quien sostuvo que los vecinos necesitan respuestas concretas y que la alternativa concesionada permitiría avanzar con mayor rapidez en la construcción del corredor de transporte público de la Ruta 160.
Jaime Vásquez, alcalde de Lota:
“Varios alcaldes estamos en alerta frente a esta situación. Nuestros vecinos demandan una respuesta concreta y una solución rápida, por eso creemos que el corredor de transporte público de la Ruta 160 debe construirse lo antes posible y a través de la vía concesionada, que consideramos la alternativa más rápida y eficiente.
No nos parece una buena decisión traspasar esta obra a Vialidad, especialmente considerando las restricciones presupuestarias actuales y que, bajo esa modalidad, los recursos públicos recién comenzarían a utilizarse a partir de 2030. La vía concesionada lleva años de trabajo y está avanzada.
No descartamos movilizarnos si es necesario para expresar nuestro malestar y exigir al Gobierno que reconsidere una decisión que, a nuestro juicio, es equivocada”.
Un problema de conectividad que requiere planificación
La discusión por estos proyectos no es nueva. Las iniciativas de corredores de transporte público para las rutas 150 y 160 llevan años en planificación y buscan responder a una de las principales dificultades de la zona: la conectividad y los tiempos de desplazamiento.
Desde el Gran Concepción se plantea que este tipo de obras requiere planificación de largo plazo y coordinación entre las distintas instituciones involucradas.
Rodrigo Vera:
“Como región, y particularmente en el Gran Concepción, tenemos un gran problema de conectividad. Estos proyectos requieren planificación, porque las obras de esta envergadura no se pueden concretar de un año para otro; son iniciativas que se trabajan durante 8, 10 años.
Los corredores de transporte público de las rutas 160 y 150 son proyectos que ya vienen desarrollándose y que hoy son prioritarios. Más allá de si se ejecutan vía concesión o Vialidad, lo que nos importa es que los plazos y programas se cumplan y que, a fines de 2031, podamos entregar estas obras a la comunidad.
El llamado es a ponernos de acuerdo, generar confianzas y establecer los mecanismos necesarios para avanzar. En ese sentido, también respaldo al gobernador Sergio Giacaman, porque debe liderar estos proyectos estratégicos para la Región del Biobío”.
La congestión afecta diariamente a las comunidades
Las rutas 150 y 160 son vías estratégicas para trabajadores, estudiantes, transportistas, comerciantes y familias que diariamente se trasladan entre las comunas del Gran Concepción y la provincia de Arauco.
En el caso de la Ruta 160, el alto flujo de vehículos particulares, locomoción colectiva y camiones genera importantes niveles de congestión, especialmente durante los horarios punta.
Para los dirigentes sociales, el eventual retraso de los proyectos genera preocupación debido a que se trata de una demanda que, aseguran, ha sido planteada durante años y que incluso contó con instancias de participación ciudadana.
José Barra Presidente Unión Comunal Junta de Vecinos de Coronel:
“Estamos bastante descontentos con esta noticia, porque se trata de un proyecto que se viene trabajando desde hace años y que además contó con participación ciudadana. La descongestión de la Ruta 160 era una necesidad que estaba permanentemente presente en la conversación de las comunidades y hoy vemos con preocupación que ese proyecto podría transformarse en un sueño que no se concrete.
Como dirigentes sociales, cuando se trata de defender demandas justas y necesarias para nuestras comunidades, siempre estaremos disponibles. Si las autoridades convocan a movilizarnos para exigir que este proyecto, que lleva años en planificación, finalmente se concrete, estamos dispuestos a participar y salir a manifestarnos”.
Lota advierte impacto en trabajadores, comerciantes y familias
Desde Lota también se pone el foco en el impacto que la congestión tiene sobre la vida cotidiana de sus habitantes.
El presidente de la Cámara de Comercio de Lota destacó que la situación no solamente afecta a quienes utilizan la ruta para desplazarse hacia sus lugares de trabajo, sino también a quienes deben viajar para acceder a servicios, atención médica o realizar actividades comerciales.
Marco Muñoz Presidente Cámara de Comercio de Lota:
“Esto es realmente preocupante, porque la congestión nos genera importantes demoras y termina afectando a todos. Hay personas que deben trasladarse al Hospital Regional, otras que necesitan realizar trámites o acceder a servicios que no existen en Lota, comerciantes que viajan a la Vega y, en general, familias que diariamente dependen de esta ruta para desarrollar sus actividades.
Por supuesto que estamos disponibles para conversar y entregar todo nuestro apoyo, porque esta es una situación que nos afecta a todos. Muchas veces los gobiernos de turno reaccionan cuando existe presión ciudadana, cuando las comunidades salen a manifestarse y hacen visible un problema que no ha sido considerado con la urgencia que merece.
Por eso, sería muy importante que pudiéramos alcanzar un acuerdo y unir a los distintos municipios y actores que se ven afectados por esta situación, desde San Pedro de la Paz, Coronel y Lota, hasta Colcura, Chivilingo y Arauco”.
Alcalde de Lota llama a defender una solución para la zona
En medio de este escenario, la postura del alcalde de Lota, Jaime Vásquez, apunta a que la discusión no se limite únicamente al mecanismo de financiamiento, sino que permita avanzar efectivamente hacia la ejecución de las obras.
Para las autoridades locales, el desafío es conseguir un cronograma claro, recursos definidos y compromisos concretos, evitando que una iniciativa que lleva años en discusión vuelva a quedar postergada.
Además, se plantea la necesidad de una mayor coordinación entre los municipios y actores de las comunas directamente afectadas, con el objetivo de ejercer una posición común frente al Gobierno.
Por ahora, la posibilidad de movilizaciones ciudadanas continúa sobre la mesa si no existen respuestas concretas respecto del futuro de los proyectos.
La gran interrogante que permanece abierta es cuándo comenzarán a materializarse las obras y cuál será finalmente el mecanismo para financiar y ejecutar los corredores de transporte público de las rutas 150 y 160.
Mientras las autoridades continúan las gestiones, desde Lota, Coronel, San Pedro de la Paz, Arauco y las comunidades del tramo de la Ruta 160, el mensaje es coincidente: la conectividad dejó de ser una promesa de futuro y se convirtió en una necesidad urgente para miles de habitantes del Biobío.


