UNA ALIANZA QUE TRANSFORMÓ LA EDUCACIÓN TÉCNICA EN CHILE
A una década del inicio de sus clases en marzo de 2016, el Campus Arauco
—proyecto conjunto entre ARAUCO y Duoc UC— consolida un modelo pionero en
el país que integra formación académica con práctica industrial desde el primer
día. Lo que comenzó con la colocación de la primera piedra en 2015 es hoy un
referente nacional en educación técnico-profesional.
En estos diez años, 1.253 personas se han titulado en el campus, de las cuales
340 lo hicieron bajo el sistema dual. El 85% corresponde a primera generación
universitaria. Del total, 420 son mujeres y 833 hombres. Actualmente el campus
ofrece seis carreras técnicas distribuidas en tres escuelas: Ingeniería y Recursos
Naturales; Construcción; y Administración y Negocios. Su comunidad formativa
está compuesta por 57 docentes y 26 colaboradores.
Para Carlos Díaz, rector de Duoc UC, este aniversario simboliza “la confirmación
de que la alianza entre Duoc UC y ARAUCO no fue un experimento, sino una
decisión estratégica que unió excelencia formativa con práctica industrial para
abrir oportunidades reales en Biobío y en Chile”.
Charles Kimber, gerente de Personas y Sustentabilidad de ARAUCO,
complementa esa visión: “Este campus refleja una convicción profunda: el
desarrollo de las personas impulsa el desarrollo de las comunidades. Ver a
nuestros tutores y maestros guía acompañar a nuevas generaciones, y a muchos
exalumnos integrarse a nuestros equipos, confirma que la educación puede
transformar vidas y fortalecer la sostenibilidad del territorio”.
La experiencia formativa se vive también desde las plantas. Claudio Díaz, maestro
guía de Celulosa Arauco, destaca: “Los estudiantes entran comprendiéndolo todo
en terreno: horarios, normas, exigencias. Se enfrentan antes a lo que muchos
vimos recién al egresar, y eso genera una cultura del trabajo que después marca
la diferencia”.
Y la visión estudiantil reafirma ese impacto. Víctor Carrera, egresado técnico que
hoy cursa la continuidad en Ingeniería, resume: “La formación dual fue lo mejor
que nos pudo pasar. Estar entre el aula y la planta desde el inicio cambia todo. El
campus rejuveneció la comuna; permitió que muchos jóvenes siguieran
estudiando sin tener que emigrar”.
A diez años de su puesta en marcha, el Campus Arauco consolida un modelo en
el que la educación y la industria trabajan juntas para abrir caminos reales de
desarrollo. Una década después, su impacto se mide en trayectorias personales
que avanzan, comunidades que se fortalecen y un territorio que hoy cuenta con un
centro formativo que cambió para siempre su horizonte de oportunidades.













